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    News of a Kidnapping

    Episode 1

    Chapter 1

    SHE LOOKED OVER her shoulder before getting into the car to be sure no one was following her. It was 7:05 in the evening in Bogota. It had been dark for an hour, the National Park was not well lit, and the silhouettes of leafless trees against a sad, overcast sky seemed ghostly, but nothing appeared to be threatening. Despite her position, Maruja sat behind the driver because she always thought it was the most comfortable seat.

    Beatriz climbed in through the other door and sat to her right. They were almost an hour behind in their daily schedule, and both women looked tired after a soporific afternoon of three executive meetings—Maruja in particular, who had given a party the night before and had slept for only three hours. She stretched out her tired legs, closed her eyes as she leaned her head against the back of the seat, and gave the usual order:

    “Please take us home.”

    As they did every day, they sometimes took one route, sometimes another, as much for reasons of security as because of traffic jams. The Renault 21 was new and comfortable, and the chauffeur drove with caution and skill. The best alternative that night was Avenida Circunvalar heading north. They had three green lights, and evening traffic was lighter than usual. Even on the worst days it took only half an hour to drive from the office to Maruja’s house, at No. 84A-42 Transversal Tercera, and then the driver would take Beatriz to her house, some seven blocks away.

    Maruja came from a family of well-known intellectuals that included several generations of reporters. She herself was an award-winning journalist. For the past two months she had been the director of FOCINE, the state-run enterprise for the promotion of the film industry. Beatriz, Maruja’s sister-in-law and personal assistant, had been a physical therapist for many years but had decided on a change of pace for a while. Her major responsibility at FOCINE was attending to everything related to the press. Neither woman had any specific reason to be afraid, but since August, when the drug traffickers began an unpredictable series of abductions of journalists, Maruja had acquired the almost unconscious habit of looking over her shoulder.

    Her suspicion was on target. Though the National Park had seemed deserted when she looked behind her before getting into the car, eight men were following her. One was at the wheel of a dark blue Mercedes 190 that had phony Bogota plates and was parked across the street. Another was in the driver’s seat of a stolen yellow cab. Four of them were wearing jeans, sneakers, and leather jackets and strolling in the shadows of the park.

    The seventh, tall and well-dressed in a light-weight suit, carried a briefcase, which completed the picture of a young executive. From a small corner café half a block away, the eighth man, the one responsible for the operation, observed the first real performance of an action whose intensive, meticulous rehearsals had begun twenty-one days earlier.

  • FR

    Journal d’un Enlèvement

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  • ES

    Noticia de un Secuestro

    Episodio 1

    Capítulo 1

    Antes de entrar en el automóvil miró por encima del hombro para estar segura de que nadie la acechaba. Eran las siete y cinco de la noche en Bogotá. Había oscurecido una hora antes, el Parque Nacional estaba mal iluminado y los árboles sin hojas tenían un perfil fantasmal contra el cielo turbio y triste, pero no había a la vista nada que temer. Maruja se sentó detrás del chofer, a pesar de su rango, porque siempre le pareció el puesto más cómodo.

    Beatriz subió por la otra puerta y se sentó a su derecha. Tenían casi una hora de retraso en la rutina diaria, y ambas se veían cansadas después de una tarde soporífera con tres reuniones ejecutivas. Sobre todo Maruja, que la noche anterior había tenido fiesta en su casa y no pudo dormir más de tres horas. Estiró las piernas entumecidas, cerró los ojos con la cabeza apoyada en el espaldar, y dio la orden de rutina:

    -A la casa, por favor.

    Regresaban como todos los días, a veces por una ruta, a veces por otra, tanto por razones de seguridad como por los nudos del tránsito. El Renault 21 era nuevo y confortable, y el chofer lo conducía con un rigor cauteloso. La mejor alternativa de aquella noche fue la avenida Circunvalar hacia el norte. Encontraron los tres semáforos en verde y el tráfico del anochecer estaba menos embrollado que de costumbre. Aun en los días peores hacían media hora desde las oficinas hasta la casa de Maruja, en la transversal Tercera N° 84A-42 y el chofer llevaba después a Beatriz a la suya, distante unas siete cuadras.

    Maruja pertenecía a una familia de intelectuales notables con varias generaciones de periodistas. Ella misma lo era, y varias veces premiada. Desde hacía dos meses era directora de Focine, la compañía estatal de fomento cinematográfico. Beatriz, cuñada suya y su asistente personal, era una fisioterapeuta de larga experiencia que había hecho una pausa para cambiar de tema por un tiempo. Su responsabilidad mayor en Focine era ocuparse de todo lo que tenía que ver con la prensa. Ninguna de las dos tenía nada que temer, pero Maruja había adquirido la costumbre casi inconsciente de mirar hacia atrás por encima del hombro, desde el agosto anterior, cuando el narcotráfico empezó a secuestrar periodistas en una racha imprevisible.

    Fue un temor certero. Aunque el Parque Nacional le había parecido desierto cuando miró por encima del hombro antes de entrar en el automóvil, ocho hombres la acechaban. Uno estaba al volante de un Mercedes 190 azul oscuro, con placas falsas de Bogotá, estacionado en la acera de enfrente. Otro estaba al volante de un taxi amarillo, robado. Cuatro, con pantalones vaqueros, zapatos de tenis y chamarras de cuero, se paseaban por las sombras del parque. El séptimo era alto y apuesto, con un vestido primaveral y un maletín de negocios que completaba su aspecto de ejecutivo joven. Desde un cafetín de la esquina, a media cuadra de allí, el responsable de la operación vigiló aquel primer episodio real, cuyos ensayos, meticulosos e intensos, habían empezado veintiún días antes.

  • FA

    گزارش یک آدم ربایی

    قسمت اول

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